Os cuento mi viaje de este fin de semana a Andorra, que ha estado genial. Y para que veáis que un fin de semana sí que cunde para ver este pequeño país, os lo iré contando por días.

andorra parajes

Imagen visitandorra.com

El viernes cogí con un grupo de bloggers el Ave hasta Lérida. Allí un microbus nos llevó a Andorra, en total unas cinco horas de viaje, pero claro, se hacen muy bien, el Ave es comodísimo porque puedes ir conectado a internet o descansando, y en el autobús se puede aprovechar para echar una cabezadita y llegar descansado.

Patinaje sobre hielo en Palau de Gel Andorra

Primera actividad: Patinaje sobre hielo, oh oh, empezamos bien. Yo que lo más arriesgado que he hecho en mi vida es tomarme un yogurt caducado, me vi delante de la pista y pensé “Ana, no puedes volver a casa lesionada, no puedes hacerlo”. Pues mal pensado, porque después vi que mis compañeros lo hicieron perfectamente sin saber patinar, y además iban muy protegidos con casco y protectores que impedían cualquier golpe que ni siquiera hubo. Después cenita y a descansar.

 

Pistas de nieve Vallnord

El sábado fue intenso, por la mañana fuimos a la nieve, espectacular, nada que ver con cualquiera que yo hubiera visto antes. Esto era un espectáculo de la naturaleza. Esas montañas nevadas, esa nieve blanca impoluta que daban ganas de fotografiar sin parar. Allí se pueden hacer muchísimas actividades, está muy bien organizado todo y sin masificaciones. Nosotros fuimos a Vallnord y practicamos trineo y Ski Bikes, que es una especie de bicicleta que en vez de ruedas lleva esquíes.

Aquí es donde me metí la piña (con perdón de la expresión), pero no porque sea nada peligroso sino porque yo soy una patosa y me paré en medio de la pista en la bajada y me llevaron por delante. Menos mal que los michelines están para algo, y esta vez que yo los llevaba a tope de las Navidades, me protegieron cual neumático a modo Hula-Hoop.

Lo que más me dolió no fue el golpe sino mi reputación que ya estaba por los suelos: no patino por miedo a caerme, y después me estrello bajando con una tabla por la nieve. Pero bueno, yo pensaba en que tenía que contarles a mis niños estas cosas, y así lo hice, y después me alegré de probar todo lo que había por allí porque fue divertidísimo y cuando vuelva con ellos eso que llevaré de ventaja.

Balneario de Caldea

Por la tarde, fuimos al Balneario de Caldea después de comer fenomenal en su mismo restaurante, Deimos. Un circuito termal en el que te puedes olvidar de todo y aprovechar para relajarte mientras sus aguas te aportan sus propiedades cicatrizantes, descongestionantes y antialergénicas. No dejéis de probar el baño de pomelos y los jacuzzis exteriores en los que mientras estás sumergido en el agua caliente te pueden estar cayendo copos de nieve por la cara.

balneario Caldea Andorra

Compras en Andorra

Y ¿hay algo mejor que relajarse en un balneario? pues sí,! las compras! esa fue mi hora grande. La calle principal por la que nos movíamos estaba llena de tiendas de electrónica, moda, perfumerías y farmacias, con lo que me gustan a mí las farmacias, no pude resistirme a comprar esos super-packs de productos enormes en formatos que aquí en España no existen y que a mi me vuelven loca. Claro, luego no había manera de meter en la maleta botes enormes de geles de bebé, de agua de rosas, de cremas para las manos, etc. Eso, junto con el cargamento de chocolates que traje, fueron mis recuerdos de Andorra.

Molí dels Fanals

La cena fue en un sitio entrañable, lo defino así por su dueña y jefa de cocina, la Sra. Dolors. Se llama Moli dels Fanals y es una borda típica andorrana, forrada de piedra y madera de la zona, y la cocina ofrece una gran variedad de platos de la zona incluyendo carnes a la brasa y varios tipos de pato cocinado.(Papá, tienes que ir a este sitio, me acordé mucho de ti, te va a encantar.)

El domingo fuimos a Naturlandia un parque temático dedicado a la naturaleza con un montón de actividades para practicar (solos o también en familia), y con paisajes excepcionales. Allí se puede practicar esquí de fondo, dejar a los niños en el parque infantil, con ponis, quads  y un montón de cosas más para ellos, circuito en trineos con perros, tiro al plato y un montón de cosas más. Además en verano cambian totalmente las actividades y se transforman en otras no menos divertidas.  Y lo más famoso es el Tobotronc, que es el tobogán de naturaleza más largo del mundo con más de 5 kilometros en el que bajas en un trineo biplaza. Al principio reconozco que cuando me dijeron que nos íbamos a tirar por ahí por poco me da algo, pero luego hablando con el personal de allí me di cuenta de que era algo que había que probar, que no era una montaña rusa que es lo que yo pensaba, y que es algo que no te puedes perder si visitas Andorra.

Y vuelta a Madrid, ¿no me dejo nada por contar? sí, muchas cosas, pero seguro que las descubriréis vosotras mismas cuando vayáis a este pequeño gran país vecino.
Mi llegada a casa también fue bonita, ver a mis dos príncipes fue una gran sensación: uno preguntándome que qué tal juegan los niños andorranos al fútbol, y el otro, al cogerlo, que es como una bolita de calor, cierra los ojos y me sonríe como diciendo “mami, cuánto te he echado de menos”. El fin de semana no puede terminar mejor. Espero que Andorra os guste!

Más info:

Turismo de Andorra