Hay veces que nuestro estado de ánimo nos pasa  factura y eso después se viene a reflejar en nuestro peso. Muchas veces comemos por impulso o estado de ánimo, y no por hambre, y otras perdemos el apetito por lo mismo, por nuestro humor o estado anímico.
Otras veces puede ser que la falta de nutrientes necesarios, haga que nos sintamos en baja forma, tristes o de mal humor. Lo importante es saber conseguir un equilibrio entre la forma física y la mente para así poder tener un buen estado de ánimo.

En este artículo los proponen una dieta para mejorar nuestro estado de ánimo. Nunca viene mal, no? Cambia tu estado de ánimo.