Parece increíble, pero es tan real como la vida misma. Un equipo de médicos suecos han logrado trasplantar el útero de dos madres a sus hijas, de forma que éstas, que no podían tener hijos, ahora gestarán a sus bebés ahí, exactamente ahí donde sus madres las desarrollaron a ellas mismas.

 

Lo más entrañable del asunto, si es que una intervención quirúrgica con diez cirujanos puede ser entrañable, es que la intervención se ha realizado a dos mujeres treintañeras con problemas previos. A una le había sido extirpado tras recibir un tratamiento contra el cáncer del cuello uterino y la otra había nacido sin útero.

transplante de útero

Una cuestión importante que no quiero dejar atrás en que las dos donantes se encuentran en perfecto estado de salud. Para cada una de nosotras, las que así lo deseamos y podemos, lo mejor que nos puede pasar es entregar la vida a un nuevo ser, y tratar de procurar que descubra que puede ser lo que quiera, que nosotras siempre estaremos ahí pase lo que pase, y no habrá sacrificio pequeño para que reciban todo eso que pensamos que es lo mejor.
Imagínate entonces cómo se tiene que sentir una madre que dona a su propia hija su útero para que esta pueda repetir el milagro de la vida. Acostumbramos a desayunarnos con noticias que refieren a la crueldad del ser humano, o al egoísmo de nuestros dirigentes que no son capaces de lograr hacer un mundo más justo.

 

Por eso hoy me ha apetecido aún más contarte que también todos los días ocurren en nuestro mundo cosas fantásticas, y que hay millones de seres que viven por y para hacer más felices a los demás, incluidas estas dos chicas que podrán ser mamás, incluidas también sus madres que hoy no podrán ser más felices.