La fiebre es un mecanismo de defensa de nuestro mecanismo y por este motivo no tenemos que alarmarnos ni ser demasiado generosos con los antitérmicos, sobretodo en los niños.

Esto, que ahora me parece obvio, acabo de descubrirlo gracias a una amiga pediatra, que además me recomienda que si después de dar al niño el antitérmico porque tenía mucha fiebre, sigue teniendo, le ponga en un baño (no frío, sino caliente y que se vaya enfriando el agua) y así trato al niño y no  a la fiebre para superar mejor ese estado.

Y entonces ¿cuándo debemos recurrir al paracetamol o al ibuprofeno? sólo cuando el niño esté muy decaído o cuando se le vea bastante afectado en general, según los doctores. Eso sí, siempre sería recomendable consultar al pediatra antes de darles cualquier medicamento.

Los medicamentos que tratan la fiebre son bastante seguros, pero aún así hay que tener precaución porque si nos pasamos, quizás les bajemos la fiebre pero le estamos haciendo mal al hígado. Así que ya sabéis, cuidado con atiborrarlos a medicamentos (esto va por uno que yo me sé, que cree que cuanto más se les de, mejor se ponen…)

En este artículo de El Mundo también nos hablan de los falsos mitos que tenemos de que si sube mucho la fiebre puede terminar en convulsiones, o de que si no baja la fiebre es porque es algo muy grave. Os recomiendo leerlo porque a mi me ha servido de mucha ayuda, ya que soy una histérica de las enfermedades de los niños.

vía ‘Fiebrefobia’, la epidemia que afecta a los padres |   | elmundo.es.