Hoy tengo algo más importante que trabajar. Hoy operan a una persona muy querida. La persona más fuerte y a la vez más débil que conozco. Mi madre.

Sólo la he visto llorar una vez en mi vida, cuando yo era pequeña y falleció su padre. Después, todo ha sido fortaleza. Nada le cansa, ni trabajar todo el día y después llevar una casa con cuatro hijos, ni tener a más de veinte personas comiendo en casa, ni siquiera quedarse con cinco nietos pequeños ella sola.

Eso sí, para ir a operarse parece que la fortaleza se ha perdido  en algún sitio remoto de su ser y sólo salen sus nervios. Será porque su salud le ha permitido acercarse a los hospitales sólo para cuidadarnos a los demás, pero nunca para ella gracias a Dios.

No os pongo su foto porque, aunque es guapísima, le daría vergüenza salir aquí, pero quiero dejar constancia de su belleza natural y de que es la mejor madre del mundo.

Así que os dejo, me voy a acompañarla, a cuidarla yo por una vez en la vida, con la de veces que me ha cuidado ella.

En cuanto pueda os seguiré contando cosas que os puedan interesar.
Gracias por seguir ahí.