La Felicidad Nunca Viene Sola.
Fantástica película, muy recomendable para pasar un buen rato y para creer de nuevo en la vida, en el amor, en los sueños.

Sacha es un joven (casi de 40) que sale de marcha, se acuesta con mujeres que conoce en bares de copas y roza la inmadurez, toca el piano y se divierte. Le gustan las jóvenes atractivas, las seduce y así se pasan los meses…y de repente, da con ella. Y ella…tiene tres hijos, es algo mayor, lleva dos divorcios. Ella es exquisita. Charlotte no para de trabajar y no tiene hueco para un hombre y más cuando su exmarido la chantajea con quitarle a sus hijos (es un hombre con mucho poder).

La Felicidad Nunca Viene Sola

Y sin embargo están hechos en el uno para el otro y aunque se separan en algunas ocasiones siempre vuelven a estar juntos. Es una comedia romántica y tierna (francesa), llena de esperanza e ilusiones. Los dos actores protagonistas (Sophie Marceau y Gad Elmaleh) son adorables, ella por su madurez, por su sensualidad, por su clase, por ser una mujer completa que adora a sus hijos, él por su autenticidad, por su sentido del humor, por sus ganas de luchar. Una película de valores, alegre y por si fuera poco ambientada en Roma.

No es una película de culto, no es buen cine, es simple y llanamente cine de placer, cine de disfrute. Estos films también merecen tener su hueco en la meca del cine. Felicidades al director, James Huth. Magnífica banda sonora a cargo de Bruno Coulais (recomiendo fehacientemente comprarse la banda sonora en cuanto salga al mercado), felicidades a Stephane Le Parc por la fotografía y como no, bendito vestuario elegante, gracias, Olivier Bériot.

La Felicidad Nunca Viene Sola

En La Felicidad Nunca Viene Sola se captan los olores, los sabores, las miradas…mejor que en muchas. Ataca muy bien al sentido del espectador. Por eso y otra vez: felicidades. En Francia ya se ha estrenado, aquí tendremos que esperar hasta el 3 de agosto. Anímense.