hidrataciónMis retos para el 2012: hacer algo de deporte, comer más sano y…¡beber más! cada día me doy cuenta de que las tres cosas fundamentales para sentirme bien, no las estoy llevando a cabo, y así, no puedo estar bien. Por las tardes no puedo con el cansancio y me he parado a pensar, y lo básico, no lo estoy cumpliendo.

El caso es que casi nunca siento sed, y siempre había pensado que si el cuerpo no me lo pide, es que no lo necesita. Pero no es así. De hecho a la inversa también me lo hace, y no creo que “me pida el cuerpo chocolate porque lo necesite” ja,ja

Según el II Congreso de Hidratación Nacional una pérdida de hidratación de sólo un 2 por ciento, es decir, una situación de deshidratación leve, es suficiente para que nuestra capacidad de rendimiento baje y tenga consecuencias inmediatas en la atención, la memoria e incluso posteriormente en la concentración, el cansancio, la fatiga y la somnolencia.

Con estas y otras premisas trabajan los más de 400 expertos nacionales e internacionales donde trataron este aspecto de la hidratación tan fundamental para la salud.

Entonces, aunque no sintamos sed, podemos estar sufriendo una leve deshidratación que esté afectando a nuestro rendimiento, sin darnos cuenta.

En el caso de las personas mayores, al tener menos cantidad de agua en el cuerpo, es más común que no sientan sed y no por ello necesitan menos agua. Las embarazadas por otra parte, y las madres en periodo de lactancia, han de tomarse en serio la cantidad de agua que han de beber, para que la hidratación les ayude a hacer frente a los cambios de su cuerpo y también para evitar que esa situación de deshidratación les afecte a la producción de leche. En ese periodo sí que noté que el cuerpo me pedía beber todo el día, ya fuera agua, refrescos, batidos o lo que fuera, pero necesitaba ingerir líquidos.

Y respecto a la cantidad, los famosos 2 litros, o incluso dos litros y medio de agua serían los adecuados. Parece muchísimo, pero no lo es tanto, son 8 ó 9 vasos, que repartidos a lo largo del día no supone tanto. Y además, no tienen que ser de agua, ya que todas las bebidas hidratan y además pueden ofrecernos otros beneficios, como por ejemplo los refrescos, que nos pueden aportar azúcar o cafeína para ayudarnos a estar más despiertos.