Con el paso del tiempo, se llega a saber casi todo, como por ejemplo, que el paraíso pudo haber estado, y tal vez aún esté, en Val Venosta, un lugar ubicado en los Alpes italianos y con 300 días de sol al año, un lugar en el que 1.750 productores de manzanas se han unido para cultivar de forma conjunta manzanas de un montón de variedades que, a decir de los entendidos, tienen una calidad excelente.

Y claro, según se sabe todo, una puede ir elucubrando y entendiendo lo de Adán y Eva. ¿No será que allí en Val Venosta Eva ofreció una manzana a Adán para preservar su belleza? Pues podría ser, porque en aquel entonces, aunque no tenían productos cosméticos, contaban con esta fantástica fruta que contiene 13 vitaminas y nada menos que 20 sustancias minerales, todas ellas favorecedoras de la belleza.

 

Pues sí, va a ser que Adán comió la manzana, pero no está tan claro que se condenase por ello, ni que no estuviese decidido por ello a seguir pecando, y comiendo manzanas el resto de sus días.  Y es que aunque no lo supiera, tal vez intuyó que la combinación de todos los componentes de una manzana la convierte en un producto ideal y natural con efecto tonificante y anti edad, capaz de regenerar la piel y ayudar a mantener la musculatura.

 

Vamos, que esta Eva sabía latín, y lo que no sabía, lo podemos contar nosotros ahora. Resulta que la manzana tiene el mismo Ph que la piel, y por eso los cosméticos actuales que contienen esta fruta son especialmente buenos para pieles sensibles o que padecen algún tipo de alergia. La pectina que contienen acelera la regeneración de las fibras elásticas, justo lo que Eva necesitaba de Adán, y también las enzimas.

Todo esto quiere decir en definitiva que comiendo manzanas la piel rejuvenece y se vuelve más tersa. Pero además, a caballo entre el paraíso de Adán y Eva, que puede ser que estuviera en Val Venosta, y la súper tecnología con la que se hacen hoy cosméticos, existen muchas formas muy sencillas de prepararlos tú misma, así que te dejamos unas cuantas para te sientas, como Adán y Eva, en el paraíso, con manzana y todo: manzanas Val Venosta