Hoy quería comentar con vosotras el tema del uso inapropiado y excesivo que venimos haciendo los españoles de los antibióticos. Sí, ya sé que suena un poco repetitivo pero es cierto y tenemos que saber un poco más del tema para poder concienciarnos.

Ayer me acerqué al centro de salud, y vi que las zonas de espera estaban bastante llenas. Es la época, claro, mucha gente está resfriada, con gripe, con gastroenteritis, etc. Yo que soy una paranoica para estas cosas y veo los virus hasta volando por el ambiente y poniéndome caras, me fui inmediatamente de allí. Ya sé que es una tontería porque es inevitable cogérselos, pero por si acaso salí de allí como aquella a la que le están atacando mil abejas por la cara.

El caso es que los antibióticos, como sabéis, solo son eficaces para combatir infecciones bacterianas, no las causadas por virus, como el resfriado o la gripe, la mayoría de episodios de tos y de dolor de garganta. Sin embargo, los datos revelan que los españoles somos los europeos que tomamos más antibióticos para solucionar este tipo de problemas sin prescripción facultativa, a pesar de los perjuicios que acarrea no reservarlos para las ocasiones pertinentes.

Este uso inadecuado solo sirve para que las bacterias se vuelvan resistentes e inútiles cuando se administren en ocasiones posteriores. Por tanto, la prescripción correcta debe tomarla sólo un profesional sanitario.

También la otitis es una de las razones más comunes por las que se recetan antibióticos en la edad infantil.Pero sus efectos beneficiosos, que los tienen, no quitan que puedan conllevar otros efectos secundarios negativos (como diarreas o sarpullidos).
Una revisión reciente de 135 estudios realizados entre 1999 y 2010, publicada en «The Journal of the American Medical Association», indica que su prescripción debería estar más restringida. ¿Por qué? La razón que esgrimen los expertos es que sus buenos resultados igualan, en muchos casos, los efectos secundarios negativos.

Hace pocos días el pediatra me mandó antibióticos para el bebé por una posible infección de la boca causada por la salida de los dientes. No sé si hice bien o mal, pero no se los di. Creía que debía esperar unos días antes de dárselo  y no me arrepiento. Al día siguiente no tenía ya fiebre, así que me alegré de no haberlo hecho.

Y tampoco me quiero yo meter en un jardín que no es el mío, el médico es el que sabe si debe recetarlos o no, y él tiene los conocimientos para ello, pero creo que a nosotros tampoco nos viene mal un poco de información para poder decidir también el algún momento si dárselos o no.

Uso inapropiado de antibióticos | Eroski Consumer