Un abuelo y su nieto se encaminaron un día a una aldea vecina para visitar a unos familiares, por lo que se acompañaron de un borrico a fin de hacer más llevadera la jornada. Iba el muchacho montado en el burro cuando al pasar junto a un pueblo oyeron:
-¡Qué vergüenza! El jovencito tan cómodo en el burro y el pobre viejo haciendo el camino a pie.
Oído esto decidieron que fuera el abuelo en la montura y el joven andando. Pero al pasar por otra aldea escucharon: -¿Viste al egoísta? Él bien tranquilo en el burro, y el muchachito caminando. Entonces acordaron que lo mejor sería montar los dos en el jumento y así atravesaron otro pueblo, donde unos lugareños les gritaron: -¿Qué hacéis vosotros? Los dos subidos en el pobre animal. ¡Qué crueldad, vais a terminar reventándolo!
Vista la situación, llegaron a la conclusión de que lo más acertado era continuar a pie los dos para no tener que soportar más comentarios hirientes. Pero pasaron por otro lugar y tuvieron que oír cómo les decían: -¡Tontos! ¿Cómo se os ocurre ir andando teniendo un burro?
Muy buena reflexion. Estoy totalmente de acuerdo con ella. Aunque lamentablemente existan pocas soluciones a este dilema.
La solución es hacer lo que te salga de «…» y taparte los oidos porque siempre va a algún «…» que te va a venir a tocar los «…», no?
Siempre hay alguien a quién no le parezca bien lo que hagas así que es obvio que tenemos que tomar las decisiones por nosotros mismos.
siempre, lo que dicte el corazon…(L)