Los maquillajes infantiles, entendidos como esas pinturas que utilizan los animadores en algunos cumpleaños son tan monas como tediosas horas después. Yo no sé de qué están hechas, y supongo que cumplir con las normas de seguridad pertinentes obligará a que sean casi indelebles, pero madre mía con los maquillajes infantiles.
Cuando mi hijo mayor va a un cumpleaños y veo aparecer a una amable animadora con una caja de madera repleta de maquillajes infantiles me echo a temblar. Lo primero, la cola de niños que se agolpan y a voces, claro, empiezan a nombrar a todos los superheroes de su niñez y de la nuestra. Yo Superman, yo Spiderman, yo de princesita, a mi Bob Esponja… yo yo yo…. los maquillajes infantiles se van transformando en dolor de cabeza mientras todas las mamás seguimos sonriendo y charlando…. maquillajes infantiles…
Pero aún no hemos llegado a la odisea. Como el día de los maquillajes infantiles suele ser viernes, día de cumpleaños por excelencia, los niños llegan al baño derrotaditos, o lo que es lo mismo, llorosos, mimosos, peleándose entre ellos, y los maquillajes infantiles empiezan a jugar su papel. En la bañera, el niño no quiere quitarselos, y tú le aseguras que esos maquillajes infantiles sólo son para el cumple, así que cojes la esponja y empiezas a frotar imaginando cómo van a quedar las sábanas de la cama si no consigues que desaparezca el color negro del pirata en que los maquillajes infantiles han convertido a tu hijo.
Y lo mal que se quitan los maquillajes infantiles, que sigo entendiendo lo de la seguridad, pero es que no hay manera, y cuanto más cerca están de un ojo, o de la boca, encima le haces daño… Bueno, quería contaros mis peripecias en la bañera de los niños con esos maquillajes infantiles como mar de fondo, eso es todo. Yo sigo a soñando con los maquillajes infantiles, maquillajes infantiles, maquillajes infantiles…

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