Estrenada el año pasado en el festival de cine de San Sebastián, “La noche que no acaba” llega ahora a los cines para repasar el lado más tormentoso, sensual, divertido y dramático de Ava Gardner en su paso por la España de los años 50. La noche que no acaba

la noche que no acabaAva Gardner
vino a España en 1950 para rodar “Pandora y el holandés errante”. Aquel viaje a Tossa de Mar (Gerona) le supondría una película menor en su filmografía, pero un cambio radical en su vida. Aquí encontró, entre artistas y toreros, la libertad que no encontraba en su país (y que curiosamente se le negaba a millones de españoles). Aquella mujer conocida como “el animal más bello del mundo” parecía tenerlo todo: una belleza extraordinaria, fama internacional, fortuna… y sin embargo era una mujer tremendamente desgraciada. La noche que no acaba

Ava Gardner se sentía muy sola y España le brindó la posibilidad de divertirse y de relacionarse. Cuentan que cuando se levantaba de la silla en una fiesta, su belleza era tal que provocaba que se creara un vacío a su alrededor, como si de una diosa se tratara. Ella necesitaba compañía, contacto físico, amor. Angustiada emocionalmente, bebía y se abandonaba. Aquellas noches que no acababan eran su escapatoria, huyendo de sí misma hacia ninguna parte. La noche que no acaba

Ansiaba ser madre y esposa, pero murió sola tras tres bodas fracasadas y una búsqueda incansable de la felicidad. Isaki Lacuesta, director de cine gerundense, uno de los más serios y artesanos de nuestro país, cuenta esta historia con mucha delicadeza y mucho respeto hacia la diva. No pretende en ningún momento destruir el mito, solo quiere ahondar en su humanidad y mostrarnos con mucha elegancia su dolor. La noche que no acaba

La-noche-que-no-acaba documental ava gadnerBasándose en la obra “Beberse la vida: Ava Gardner en España”, ensayo del escritor y crítico de teatro Marcos Ordóñez, Lacuesta nos presenta la evolución de la belleza de Ava. Curiosamente a medida que su rostro se devastaba su expresión adquiría más intensidad, más fuerza. En ese sentido es magnífico el cartel del documental en el que el desgarro del papel divide el rostro de la actriz en dos partes: la Ava joven y la Ava mayor. La noche que no acaba
El realizador hace gala de un extraordinario tacto en el tratamiento de su vida, evitando hablar de detalles escabrosos. Ava Gardner era una esclava de su cuerpo, una mujer que nunca llegó a encontrarse a sí misma. “En esta profesión no se llega nunca”, le comentó, ya mayor, a Silvia Marsó en el rodaje de la película “Harem” (1986). Y en su vida tampoco llegó nunca.

Recitada por Ariadna Gil y Charo López, la tragedia está contada con serenidad, como si fluyera suavemente junto a la existencia de la protagonista. A diferencia de la mayoría de los documentales españoles, en este no es la palabra la que predomina, sino la imagen. Un montaje exquisito compone un largometraje muy interesante y conmovedor. “La cinta es un continuo diálogo entre las dos películas, entre la Ava Gardner joven y la mayor” afirma el director, “un viaje en el tiempo.
Es como un intento de exorcismo y resurrección igual que en el cuadro de El Prado “Las edades de la muerte” de Hans Baldung Grien. Él tenía sólo un modelo de mujer al pintarlo y de ahí tuvo que hacerla joven y vieja.  Esto es algo que te permite hacer el cine y no la pintura». Y sí que se lo ha permitido a Isaki Lacuesta. La noche que no acaba