Este verano, por suerte o por desgracia he tenido más tiempo para poder ver la tv, y digo poder ver, que no ver, porque la verdad, por mucho que lo intentes, es que no se puede. No es que sea poco interesante, es que son contenidos, en el mejor de los casos vacíos, pero la mayoría no sólo eso sino vergonzosos.
Parece que ya el lunes empiezan los programas de la nueva temporada, y por lo menos, vamos a tener esperanza en que mejoren en algo. Yo pensaba que la telebasura y los programas del corazón ya iban desapareciendo, pero me he dado cuenta de que aún no, los que quedan son los más incisivos y los que atraen así su mayor audiencia. Lamento hablar en negativo aquí en mi blog, pero ojalá que se terminen programas de Patiños y Esteban, etc. , son lamentables, y si no hicieran daño, simplemente diría que no me gustan y que no los veo, pero siendo lo que son, los encuentro perjudiciales para la salud.
Efectivamente, me han pasado este comentario de un blog de el mundo que merece la pena compartir:
El problema de la tele no son los contenidos, sino que hoy en día nadie programa un contenido que no sea rentable por la audiencia; de lo que se deduce -lamentablemente- que estos programas que nos horrorizan son los que más gustan (a los otros). Terrible paradoja !)