Como dice la responsable de ONU Mujeres «Las mujeres pueden disfrutar de todas las libertades del mundo, pero están tan exhaustas que no pueden disfrutar de nada».
Pues eso mismo estoy pensando yo, estoy estos días hecha polvo porque mis hijos tienen vacaciones, y ninguno de su progenitores podrá disfrutarlas con ellos, sino que tendrán que ser los abuelos, y los campamentos de verano los que los tengan a su lado unas semanas más.
No sé si vosotras, me dirijo en esto en especial a vosotras aunque ellos también deberían opinar, pensáis que cada vez, en vez de mejorar nuestra calidad de vida, la vamos empeorando, porque las cosas que realmente importan, como son los juegos, la educación, el tiempo que pasamos con los hijos en definitiva, cada vez es menor, y ¿a cambio de qué? a cambio de ser iguales a la hora de trabajar, de tener jornadas igual de largas que ellos, y así poder ganar un sueldo (menor, eso sí), después seguir en casa (mayor, eso también, el tiempo invertido en tareas del hogar por las mujeres), y así ir quitándonos horas de sueño y de nuestro propio espacio por dedicarlas a todo lo que no llegamos.
Mi amiga Elena siempre dice que nos han «timado», que esto de incorporarnos al mundo laboral ha sido un engaño porque seguimos sin dejar de decicarnos al resto de cosas
Mucho cambio social pero yo siento que faltan más horas para dedicar a la familia. Parece imposible pero si en otros países pueden hacerlo, por qué no nosotros. Así que yo también soy indignada, indignada por no poder conciliar, por no poder llegar a todo, y porque sobre todo la gran mayoría nos dejamos llevar por la costumbre y por el «esto es lo que hay» y no hacemos nada para mejorarlo (será porque necesitaríamos una guardería/campamento para dejar a los niños mientras nos vamos a manifestar y proponer soluciones, claro).
En fin, todo esto me ha surgido leyendo un blog de El Pais, que os dejo porque me ha resultado muy interesante: Blogs EL PAÍS.
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