No sé si a vosotras también os pasa, pero muchas veces, en mi caso muchísimas, casi todos los fines de semana, como no pienso qué vamos a comer hasta que ya es el mismo día por la mañana, ya no me da tiempo a sacar cosas del congelador, ni a tener ingredientes de algún plato original preparados. Siempre acabo improvisando pasta, vamos, no sé por qué lo llamo improvisar si siempre hago la misma, el noventa por ciento de los fines de semana hago «espirales con salmón» según la receta de mi amiga Lara, que gracias a ella hemos podido comer durante once años dos personas sin cansarnos de los mismos ingredientes…la seguimos haciendo, por supuesto, es nuestra favorita.
También tenemos la versión espaguetti negros con langostinos, esa también la tenemos bastante perfeccionada.
En este artículo de la revista Hola nos sugieren otros platos de pasta que también nos pueden sacar de algún apuro que otro.
Por cierto, una sorpresa: en los próximos días os pondré recetitas fáciles y sanas para hacernos en un momento. Espero que os gusten!

Por alusiones, ¿Cómo que la tenemos?. A ver quién es aquí el chef los fines de semana y los otros…
Vale, vale, ya sé que mientras cuidas de los niños, te los bajas al parque, luego me dejas que me eche la siesta… puff, casi me juego el divorcio, pero el chef es el chef.
Pero qué morro! cómo te vendes. Se nota que eres bueno dando tus superconferencias!!!
Que ideas tan buenas dan en las recetas del hola hoy!! Me ha gustado mucho y cogeré alguna para probar…por cierto Eduardo tienes que darnos la receta de pasta con salmón que veo que eres un experto y a mi cada día me gusta más cocinar….
Eso, eso que os las de, que así queda de miedo.
Me encanta que sigais promocionando mi receta, os tengo preparado un risoto que espero que os guste y os de juego otros 11 años. Besos, Lara
Síiii, gracias Lara! gracias de todo corazón, sin ti, no sé qué hubiera sido de nosotros.
Estamos esperando la del risoto, aunque dadas nuestras dotes culinarias…no sé yo…tú has sido objetivo de uno de nuestros desastres!!! qué vergüenza!