Todos los seres humanos al nacer tenemos la capacidad de aprender cualquier lengua del mundo, distinguir sus sonidos y sus diferencias fonéticas, pero al cumplir casi su primer año de vida esta habilidad se ve limitada por la influencia que el idioma materno tiene en el cerebro del bebé en sus primeros meses de vida. Las lenguas maternas acotan la ilimitada capacidad lingüística de los bebés. Interesante el estudio de varias universidades catalanas. Seguir leyendo:Fuente:Yahoo! Noticias.

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