Tímidos AnónimosAngélique, artesana chocolatera, y Jean- René, dueño de una fábrica de chocolate, son dos tímidos patológicos. Su profesión les permite conocerse, y su horror a las relaciones humanas les pone en bandeja de plata el entenderse. Las terapias respectivas de ambos les llevarán a unirse y a buscar la fuerza para enfrentarse al mundo que les rodea.

Jean- Pierre Améris dirige esta comedia romántica francesa al más puro estilo de “Odette, una comedia sobre la felicidad” (Eric- Emmanuel Schmitt, 2007) o de “Amélie” (Jean- Pierre Jeunet, 2001). Como en estas otras películas, los personajes de “Tímidos Anónimos” son unas caricaturas perfectas de candidez e ingenuidad, seres transparentes en un ambiente encantador que parece sacado de una fábula.  Isabelle Carré y Benoît Poelvoorde interpretan con mucha sencillez estos dos papeles conmovedores que esconden la cabeza ante la posibilidad de cualquier tipo de relación humana.

Los dos huyen de toda clase de contacto, emocional o físico, a la vez que lo anhelan locamente. Ambos desean vencer su debilidad y lograr comportarse socialmente con normalidad, aplastando la terrible fobia que les anula y les agobia.  La terapia de ambos les ayudará a encontrarse y a quererse.

El caminar de los personajes es penoso pero divertido. El espectador se hace partícipe de sus emociones, desesperándose con ellos en determinadas situaciones y enterneciéndose en otras.

Juntos superarán su miedo a vivir, ayudados por las personas que les rodean. Tanto los trabajadores de la fábrica de chocolate como los compañeros de terapia de ella (el grupo denominado tímidos anónimos) o el psicoanalista de él, les acompañan a lo largo del camino. Entre todos conseguirán sacudirles los temores y empujarles a ser felices.

Tímidos anónimos” es una comedia sencilla con una secuencia final magnífica que recuerda a “El graduado” (Mike Nichols, 1967). Es una película muy simpática y tan dulce como lo es el chocolate presente a lo largo de toda la película. Una historia romántica con mucho sentido del humor que nos dibuja en el rostro una sonrisa en los 90 minutos de metraje que fluyen como una exhalación.