Se piensa que los trastornos de la alimentación sólo afectan a chicas adolescentes, pero lo cierto es que cada vez es más frecuente que tanto los varones como las mujeres los padezcan, sin importar la edad.
Con la actual y creciente moda del culto al cuerpo no es difícil sobrepasar la línea que divide la dieta estricta y los problemas con la comida así que, si tienes dudas sobre ti mismo o sobre la gente que te rodea, lee atentamente las características más comunes de la anorexia nerviosa.

  1. Restricción estricta en el consumo de alimentos por iniciativa propia y, sobre todo, haciéndolo a escondidas. Los alimentos que más se evitan son los considerados como más calóricos, esto es, pan, pasta, arroz y dulces pero luego se empiezan a eliminar de la dieta otros menos calóricos hasta dejar un abanico muy pobre de comida que se basa, sobre todo, en la ingesta de muchos líquidos y pocos sólidos.
  1. Pérdida de peso del 15% o más del que corresponde por altura (IMC).
  1. Retirada de la menstruación, una vez descartado un posible embarazo y otras enfermedades que puedan justificar la falta de la regla.

trastornos alimentarios

  1. Ausencia de grasa corporal y atrofia muscular. Piel amarillenta.
  1. Uso frecuente de laxantes y diuréticos, sin control médico, con la finalidad de perder peso.
  1. Aislamiento de amistades, evitación de reuniones y actividades en las que haya comida.
  1. Aumento de la actividad física rozando la obsesión, teniendo sentimientos de culpa si un día no se puede practicar y compensándolo con restricción de alimentos o con la realización de doble sesión de deporte al día siguiente.
  1. Insatisfacción con el aspecto físico, aun consiguiendo las metas de adelgazamiento propuestas. Preocupación irracional por el peso y por la figura mostrando una distorsión grave de la imagen corporal.

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  1. Irritabilidad sin causa aparente “todo me molesta”. Dificultad a la hora de expresar los sentimientos.
  1. Negación rotunda sobre cualquier problema relacionado con la comida. Quienes sufren esta enfermedad “nunca tienen hambre” de cara a los demás.

Ante la mínima sospecha, lo mejor es consultar con el médico de inmediato pues es un problema muy serio que hay que tratar cuanto antes para poder ponerle remedio ya que, por desgracia, su detección precoz no es nada fácil.