GerminalHace unos días fui a visitar con un grupo de blogueras y periodistas la fábrica de los Laboratorios Alter, donde se llevan a cabo todos los procesos de fabricación de Germinal, su marca de cosmética. Parece mentira que todas y cada una esas fases se estén produciendo en esa zona en pleno centro de Madrid.

Al entrar en el edificio de los laboratorios, me pasó un poco lo que me pasa siempre: si voy al teatro, salgo pensando que quiero ser actriz; si entro en un edificio inteligente de 30 plantas, quiero ser una superejecutiva con maletín, tacones y traje de chaqueta gris; si hago un curso de automaquillaje, quiero convertirme en maquilladora, y cuando veo Pretty Woman quiero ser prost… que noooo, que es broma. Como decía, al entrar en los laboratorios, quería convertirme en ese mismo momento y para el resto de mi vida en farmacéutica o cosmetóloga y poder estar haciendo mezclas todo el día, como si volviera a jugar al Quimicefa. Esto no sé si es un símbolo de inmadurez o de que soy muy flipada o soñadora, pero me sigue pasando a mi edad…

GerminalEl caso es que una vez allí, Marisa Crespo, la responsable de I+D y cosmetóloga de Germinal fue la anfitriona perfecta enseñándonos primero y teóricamente todos los procesos que se deben seguir para obtener un producto deseado. Desde el principio en el que los departamentos de Marketing o Dirección deciden qué productos quieren lanzar al mercado, pasando por la selección de los principios activos, después la selección de excipientes, la fórmula, el perfume y finalmente la compatibilidad con el envase.

Me vino muy bien para aprender muchísimos detalles técnicos que no conocía. Después pudimos ver esos procesos ya en la práctica, primero en el laboratorio, donde pudimos tocar, oler y probar algunos componentes muy interesantes como una gelatina japonesa que dota al producto de gran consistencia y luminosidad o el “Polymehylmetacrilate”, un componente muy interesante que se utiliza para dar textura.

GerminalDespués visitamos la planta industrial, con las máquinas que realizan las mezclas, vacío y el envase de los productos.Y fue allí donde vimos cómo se hacían esas ampollas que tanto nos gustan, que son “las genuinas ampollas flash”, cómo se rellenaban y sellaban el vídrio. Eso fue lo más impactante, daban ganas de cogerlas de cien en cien. Pero sólo nos llevamos tres ampollas cada una.

Allí con nuestras batas, gorros y cubre-calzado puesto, nos metimos tanto en el papel de visitantes-de-laboratorio, que cuando a una de nosotras se le cayó una ampolla al suelo y se rompió, las demás nos echamos hacia atrás y nos miramos, como si de un reactivo químico peligrosísimo se tratara, preguntándonos qué pasaría. Claro, no pasaba nada, se recogía y punto, pero es que lo de ir vestidas así impone mucho y no queríamos “contagiar el ambiente”, ja,ja.

En fin, fue una experiencia divertida, que me hizo primero confiar en la industria cosmética española, tan avanzada y tan profesional, especialmente en esta marca, Germinal, que seguro que conocéis de sobra pero quizás no os habíais parado a pensar como yo, cómo se llegaban a obtener esos productos y qué garantías ofrecen los cosméticos alta calidad. Germinal