Parece ser que el hecho de ser una mujer emprendedora, y de tener la valentía y los medios para intentarlo, puede ayudarte a conciliar tu vida familiar y laboral. En mi caso particular es lo que trato de hacer, pero no es fácil. La cuestión es que primero se debe pasar indefectiblemente por un período de grandes sacrificios hasta que un negocio va suficientemente bien como para tener más tiempo para ti. No olvides un dicho antiguo y sabio que reza: “al burro sólo lo engorda la mirada del amo”. 

 

elblogsalmon.com